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¿Un exorcismo del Papa a un posible endemoniado?
¿Un exorcismo del Papa a un posible endemoniado?

Un alma para el mundo    21 mayo 2013


 

La noticia la recoge nuestra página ReL. El Papa Francisco nos sorprende cada día con algún gesto que le sale del alma. Sus homilías diarias nos están ayudando mucho a reflexionar sobre puntos muy concretos de nuestra fe. Y con la espontaneidad que  le proporciona el Espíritu está al quiete de cualquier oportunidad de hacer el bien.

Esta es la noticia:

El Papa Francisco hace una oración de liberación en un posible endemoniado: vea las imágenes

El hombre en silla de ruedas estaba calmado, pero cuando el Papa le impuso las manos lanzó un aullido prolongado. El Pontífice parecía contar con ello y no se asustó. 

El pasado domingo 19 de mayo, fiesta de Pentecostés, después de la misa ante 200.000 personas, dedicada a esta fiesta del Espíritu Santo, el Papa Francisco pasó a saludar a unos enfermos en la Plaza de San Pedro, para bendecirlos brevemente con la señal de la cruz en la frente y para darles un gesto de cariño.

Fue entonces cuando se produjo esta escena: antes de bendecir a uno de los enfermos en silla de ruedas, un sacerdote le explica brevemente su situación.

El Papa entonces decide imponerle ambas manos y orar por él con intensidad y concentración. El hombre, hasta ese momento sereno, responde entonces abriendo la boca en un aullido y deslizándose ligeramente hacia atrás, un comportamiento extraño, pero que no desconcierta para nada al Pontífice.

El sacerdote tiende después un dossier con documentación para el Santo Padre, que recoge uno de los ayudantes papales. Mientras el Papa pasa a saludar otros enfermos, el sacerdote sigue orando por el chico en la silla de ruedas.

 

                Esta  actitud del Papa trae a la actualidad la necesidad de ejercer el ministerio del exorcitado. Es un don concedido por Dios a su Iglesia para contener el mal que el demonio intenta implantar entre nosotros. Nos puede parecer una acción extraña, de otras épocas, pero el demonio es de todas las épocas, y si no se combate seguirá haciendo de las suyas. De hecho lo está haciendo. ¿Por qué no usar más de este poder espiritual, como usamos el poder de absolver los pecados y, más aún, el poder de Consagrar la Eucaristía?

                Pienso que en cada Diócesis debe haber algún sacerdote especialmente delegado por el Obispo para esta misión. Hay muchas pobres personas que necesitan ayuda específica y no la encuentran. Tal vez este gesto del Papa nos abra un poco los ojos.

El Exorcista de la Archidiocesis de Méjico dice:

--¿Qué es un exorcista? 

--Padre Mendoza: Es un obispo o un sacerdote designado por éste, que por mandato de Jesucristo y en el nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo hace una oración en la que, de forma imperativa, en caso de posesión diabólica, ordena a Satanás salga y deje en total libertad al poseso, o bien de forma deprecativa, es decir de intercesión o suplica, se pide que, por la sangre preciosa de Cristo y la intercesión de la Virgen María, sea liberada una persona, lugar, casa o cosa de toda influencia demoníaca, ya sea infestación, obsesión u opresión. 

--¿Cualquier persona puede ser exorcista? 


--Padre Mendoza: No. De acuerdo con el Evangelio, Cristo enriqueció a sus apóstoles con dones carismáticos cuando los envió a evangelizar. En Mateo 10, 1 dice «Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia». Se puede leer también Marcos 16,17-18. Por lo mismo corresponde a los obispos, sucesores de los apóstoles, ejercer este ministerio de expulsar a los demonios; pero ellos, de acuerdo con el canon 1172 del Código de Derecho Canónico, pueden designar para ejercer este ministerio, de una manera estable o para un caso especial, a «un presbítero piadoso, docto, prudente y con integridad de vida». Esto hablando de posesiones diabólicas y por lo mismo de exorcismo propiamente dicho, llamado también exorcismo solemne. 

Pero todo presbítero por su ordenación participa del sacerdocio ministerial de Cristo y tiene con Él la misión de liberar a los fieles de toda obsesión, opresión o influencia demoníaca, con oraciones deprecativas de intercesión y suplica, con la evangelización y administración de los sacramentos, principalmente de la Penitencia y Eucaristía. Por lo mismo, todo sacerdote es exorcista en cuanto a la Pastoral de Liberación dentro de su misión de evangelizar, y esto, por mandato de Cristo; no necesita ser designado para realizar el llamado exorcismo menor. Los laicos no pueden ser exorcistas. 


Juan García Inza
juan.garciainza@gmail.com

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