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Cultura
En 2011 descubrió los documentos que desde París ordenaban las matanzas



Reynald Secher demostró el genocidio de la Revolución Francesa en la Vendée: hundieron su carrera



    

El pasado mes de febrero se publicó en Francia una nueva obra sobre el genocidio vandeano: Vendée, 1793-1794, de Jacques Villemain. Relata la aniquilación sistemática, por parte de las autoridades de la Revolución Francesa, de la región que se alzó en armas en nombre de la fe católica. Un hecho del que la historiografía oficialista francesa ya no puede huir, a pesar de que hace treinta años, cuando se publicó el primer gran estudio sobre aquellas masacres, se sometió a su autor, el historiador Reynald Secher, a una auténtica "caza del hombre". Con motivo de la aparición del libro de Villemain, Pierre Benoît ha entrevistado a Secher para L'Homme Nouveau:



-Cuando su libro La Vendée-Vengé. Le génocide franco-français [La Vandée-Vengada. El genocidio franco-francés] fue publicado en 1986, ¿cuáles fueron las reacciones?
-Hay que distinguir tres tipos de reacción. La primera fue muy favorable, sobre todo por parte de los descendientes de los vandeanos y del gran público, lo que se tradujo en un inmenso éxito popular, sobre todo tras la emisión de Apostrophe, el 11 de  julio de 1986, donde tuve que enfrentarme a cuatro oponentes, y no de los menos importantes.
 
»La segunda reacción fue una cierta reserva por parte de los medios de comunicación, con alguna excepción como Le Figaro Magazine, que publicó un memorable artículo del gran periodista y filósofo Jean-­François Revel, que me defendió con firmeza.


Reynald Secher, doctor en Historia y en Administración de Empresas por la Sorbona de París.

»En lo que respecta a la tercera reacción, me fue abiertamente hostil en nombre del principio de que la Revolución no debía ser mancillada. Se dijo y se hizo de todo al respecto, sobre todo por parte de los docentes. Decir que las consecuencias fueron para mí muy duras es un eufemismo: tuve que renunciar a mi plaza de profesor y nunca podré optar a enseñar en la universidad. Los ataques fueron extremadamente violentos y algunos arremetieron contra mí de manera inicua, sin dudar para ello en arremeter también contra mi familia, como fue el caso de mi abuela, a la que acusaron de haber sido una colaboradora durante la Segunda Guerra Mundial, cuando todo el mundo sabe que era un miembro conocido de la Resistencia; o el de mis hijos: de hecho, tuve que sacar del colegio a uno de ellos.

»A pesar del tiempo que ha pasado, la situación no se ha tranquilizado y, como historiador, sigo siendo víctima de ostracismo por parte de los medios de comunicación, como también por parte de algunas ferias, como la de Blois del pasado mes de noviembre.


 
-Esta obra de Jacques Villemain aporta una nueva dimensión a su trabajo de pionero.
-Tiene usted razón. Yo llevé a cabo un trabajo de historiador con mis propios métodos porque era un tema totalmente nuevo, que no había sido nunca abordado en la universidad, que partía del principio que no se podía llevar a cabo porque no existían documentos al respecto. Lo primero que hice fue verificar si esta afirmación era cierta. De hecho, la situación era más bien la contraria, lo que dio lugar a un trabajo considerable de recogida de información, de reconstitución de los datos y su posterior estudio en perspectiva.
 
»Gracias a este riguroso -por científico- método, constaté que se llevó a cabo una masacre en masa cuyo objetivo eran los vandeanos en cuanto tales. Lógicamente, me planteé tres preguntas. ¿Quién ideó y puso en marcha esta política y en nombre de qué? ¿Qué medios se pusieron en marcha sobre el terreno? ¿Se podían establecer balances en pérdidas humanas y materiales?
 
»Contrariamente a lo que siempre se quiso hacer creer, lo que sucedió en la Vandée no fue un patinazo debido a iniciativas locales, sino que fue el resultado de órdenes emitidas al más alto nivel del Estado. En aquella época solo pude remontarme hasta la Convención Nacional. No fue hasta 2011, con el descubrimiento de las órdenes originales, cuando pude demostrar que había sido el Comité Central de Salud Pública el que estaba detrás de todo.
 
»El método de Jacques Villemain, al ser jurista, es de otra naturaleza, pues él razona según el derecho internacional actual. Su pregunta es simple: si los hechos se produjeran hoy en día, ¿cómo se calificarían? ¿Crimen de guerra, crimen  contra la humanidad, crimen de genocidio? Concluye que estos tres crímenes confluyen en la Vendée. Siempre me gustar recordar que el crimen de genocidio es un crimen que no prescribe y que, por lo tanto, es de naturaleza retroactiva. Ha sido en nombre de esta imprescriptibilidad y de esta retroactividad que se han podido juzgar los crímenes cometidos por los nazis y clasificar el crimen cometido contra los armenios.


La Guerra de la Vendée, de Alberto Bárcena, es la gran obra de referencia en español sobre el genocidio vandeano. Está basada en buena medida en la obra de Reynald Secher. Pincha aquí para leer una entrevista con el autor y también pincha aquí parra adquirir ahora el libro

»Por consiguiente, el trabajo de Jacques Villemain es de una gran importancia porque no sólo pone fin a un debate cuyas únicas razones de ser eran ideológicas y políticas, sino que es el trampolín que permitirá en un futuro reconsiderar un buen número de los crímenes cometidos por los revolucionarios, sobre todo durante El Terror.
 
-En esa época, ¿hubo conciencia de la singularidad del crimen cometido en la Vendée?
-Sin duda alguna: tanto a nivel de los verdugos como de ciertos personajes de la época. A nivel de los verdugos, son muy claros respecto a este tema: se trata de exterminar a todos los habitantes y de arrasar sus bienes. Incluso aclaran que es necesario exterminar preferentemente a las mujeres, "surcos reproductores", y a los niños, "futuros bandoleros". Las leyes y las órdenes emitidas, contrariamente a lo que sostienen algunos negacionistas, no son en absoluto ambiguas en este tema. Si bien algunos personajes de la época se sienten entusiasmados, otros: militares, periodistas, testigos oculares, etc., declaran estar escandalizados. Gracchus Babeuf [François-Noël Babeuf, 1760-1797, revolucionario francés; murió guillotinado por intentar derrocar el gobierno del Directorio con la "Conspiración de los Iguales"], horrorizado, siente la necesidad imperiosa de denunciar este crimen de estado en una obra que servirá de base para juzgar a Carrier [Jean-Baptiste Carrier, 1756-1794, conocido por su crueldad con sus enemigos, especialmente con el clero, durante el Terror]. Busca, en vano, una palabra en el vocabulario del momento para caracterizar este crimen. Al no encontrar ninguna, inventa el neologismo "populicide" (populicida).
 
-¿Cómo reaccionarán quienes siguen negando el genocidio de los vandeanos?
-Esta obra es, en el fondo, muy difícil de atacar porque es una demostración irrefutable del genocidio de los vandeanos y sitúa, de facto, a todos los que lo niegan o relativizan en el ámbito de los negacionistas. Hay que decir que, treinta años después, su posición es cada vez más difícil de defender. Constato, además, con la distancia, tres grandes etapas en la evolución de este pensamiento.

»La primera fue el rechazo y la negación de todo mi trabajo: estos negacionistas tenían, en su opinión, los títulos, las funciones, los estatutos. Y fue gracias a esto que consiguieron expulsarme de la enseñanza, prohibiéndome participar en cualquier tipo de congreso, por lo menos en Francia.

»Con el desarrollo de los medios de comunicación paralelos se me ha podido oír y ver cada vez más, sobre todo porque tuve la precaución de publicar los documentos –en particular, las leyes aprobadas, las órdenes emitidas, etc.– que estos negacionistas seguían negando, incluso a costa de decir que yo los había fabricado. Durante este segundo periodo, se refugiaron detrás de un argumento asombroso, según el cual no había ninguna relación entre las leyes, las órdenes emitidas y lo que había sucedido en el terreno.



»En el tercer periodo, con la publicación de mi libro Vendée. Du génocide au mémoricide [Vendée. Del genocidio al memoricidio] y la publicación de pequeñas partes de los documentos, declararon estar escandalizados; algunos no dudaron en decir que estos documentos no existían o que yo los había fabricado. Con la publicación del libro de Villemain, su posición será indefendible.
 
-¿Espera usted que este libro lleve adelante la causa de los Vandeanos?
-Como pone en evidencia Jacques Villemain, este problema tiene tres dimensiones.

»La primera es el reconocimiento del genocidio como tal, y sólo una ley puede permitirlo. Estoy convencido que, a largo o corto plazo, esta ley será votada en nombre de la justicia y la verdad.
 
»Segunda, debemos retirar las leyes existentes de exterminación y devastación, que nunca han sido abrogadas y que aún forman parte de nuestro arsenal jurídico. Se ha presentado al Senado una propuesta de ley en este sentido. Espero que con la publicación de este libro se vote la ley.

»A pesar del reconocimiento del genocidio y la abrogación de las leyes, queda el problema del conocimiento del crimen cometido. Creo que hay mucho trabajo por hacer, sobre todo a nivel de la enseñanza.
 
Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).
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14 Comentarios
jesus lorenzo cuervo | 24/04/2017
Sin novedad.
Sin novedad. La abyecta, asesina de masas (comenzando por los Católicos Franceses), ladrona de la propiedades de sus dueños (empezando por la Iglesia) , incendiadora de pueblos y ciudades, depredadora de arte, etc. Robolución Gabacha, adorada por todos los traidores que nos han gobernado en España (especialmente el bobo solemne ZP que despreciaba el 2 de Mayo y por casi toda la izquierda y el actual PP) sigue presidiendo la enseñanza de nuestros hijos y los medios de comunicación.
Jose | 22/04/2017
Jose.
El problema con la Iglesia Católica es que defiende a todos los individuos por igual
Esto choca con el Estado moderno, en el que el grupo que se hace con el poder quiere aprovecharse de los demás (las guerras coloniales para enriquecerse a costa de la sangre de los soldados franceses y de los nativos, pagadas con impuestos de todos
La masonería, a parte de ser una doctrina competidora, sirve para crear estos grupos de intereses corruptos chorizos
Jose | 22/04/2017
Jose.
Hay que aclarar que lo que llamamos Revolución Francesa son varios golpes de Estado seguidos que empiezan cuando un grupo quiere imponer su ley al Gobierno legítimo del país.
Este grupo está articulado por las lógias masónicas y, posteriormente por los ´´clubes políticos´´ (los miembros eran masones)
Todo acaba en el Terror, a lo que como siempre solo hay una
solución: la dictadura de un hombre fuerte (Napoleón) que imponga la estabilidad que todos necesitan
Jose | 22/04/2017
Jose.
...´´sino que la autoridad de la Convención era repudiada en la propia Francia...´´
Es que damos por sentado que la Revolución Francesa era democrática.
No lo era: ni los diputados representaban a la nación, ni tenían poderes para cambiar el constitución tradicional monárquica, ni para crear otro régimen, ni para asesinar a la gente, ni para ´´ejecutar´´ la Rey.
Al final, como siempre, rotas las barreras de la Ley, los más asesinos se hacen con el poder e intentan conservarlo asesina
Jose | 22/04/2017
Jose.
En realidad, los documentos sí que existen:

porque las órdenes fueron públicas (y dadas por escrito y firmadas). Los problemas y las acciones de exterminio fueron tratados públicamente en la Asamblea. y algunos de los que dirigieron el genocidio tuvieron que justificar sus actos en un juicio posterior (y alguno salió absuelto)

Por tanto lo que hay es una gran conspiración de algo que hoy no gusta, pero que sirvió para machacar a la población y para imponer el régimen de estos a
Jose | 22/04/2017
Jose.
Es que este hombre con su investigación ataca el mito fundacional de la República Francesa (todos los mitos son mentira: son exageraciones y ocultaciones de hechos históricos hecho a posteriori para justificar el régimen actual) br brMito y sistema polítivo que junto con el mito de la Ilustración es la base de la doctrina masónica para dominar Francia y, por ejemplo legitima la sustitución de los franceses por colonos muslmanes o la imposición de la ´´religión laica´´ a todos.
Francisco Javier Ruiz | 22/04/2017
Consecuencia ideológica: genocidio.
Ahora vemos las intenciones reales de quienes toman el poder, luego de atacar a la Iglesia y al pueblo. Exterminar a sus oponentes, por cualquier medio. Por ello, uno de sus simpatizantes inventó el positivismo. ´´Toda ley es válida y debe ser obedecida, sin que importe su procedencia y efectos´´. Me refiero a Augusto Comte, quien atacó en forma virulenta la doctrina católica, y el derecho natural, el cual reconoce el derecho a la vida de cualquier pueblo, y su posesión de bienes.
Lisa | 21/04/2017
La Revolución Francesa fue un genocidio.
Las cosas caen por su propio peso y no hace falta que ningún docente nos informe que la Revolución Francesa si bien trajo algunos beneficios, se caracterizó mas por una sed de venganza y un despliegue de inmoralidades, Fue in genocidio Católico, y despues muchos de los verdugos murieron en manos de sus propios verdugos, Hay mucho que admirar en Francia pero el crimen, la inseguridad y sobre la falta de moral dejan mucho que desear, y eso nació en su revolución.
Eduardo | 21/04/2017
La Vendee.
Hacer memoria de estos acontecimientos es necesario no podremos cambiar lo que sucedió pero no olvidaremos a los mártires.
Marilú Gutiérrez | 21/04/2017
La palabra cura.
La palabra cura en mi país denota cierto desprecio hacia los sacerdotes. Como comentario, utilizar la palabra sacerdote en lugar de cura. Si no fuera por la evangelización de la Iglesia Católica en muchos paises no habrian tantas personas que vivieron y viven santamente, lo malo, hubieron algunos errores cometidos por la Santa Iglesia Católica que son usados como argumentos para rebajar la dignidad de esta institución universal.
Galsuinda | 21/04/2017
La ´culpa´ de los curas.
Acabo de encontrar para 1 de Bach:

(...) No solo eran los ejércitos extranjeros y los emigrados, que se acercaban a las puertas de Francia, los que querían destruir la Convención como una banda de regicidas e incendiarios, sino que la autoridad de la Convención era repudiada en la propia Francia: en la Vendée los campesinos se habían rebelado contra el alistamiento militar incitados por sacerdotes refractarios, agentes británicos y agentes realistas; (...)
Rogelio Monroy | 21/04/2017
hombres de fe.
La verdad ilumina , y el tiempo es muy buen consejero, y hoy despues de siglos trascurridos y mediante la valentia de historiadores como Reynald se sabe que la verdad simpre iluminara el intelecto de aquel que quiere trascender .
La trascendencia de hombres de fe y hombres de bien no debe ser sepultada.
JuanM | 21/04/2017
suscribo.
Suscribo el comentario de ´´pedro de madrid´´.
pedro de madrid | 21/04/2017
Los peligrosos españoles antiespañoles.
Lo compré muy gustosamente y lo leí varias veces y llego a la conclusión de que hasta los libros de historia de España alaban la revolución francesa. ¡Cuán engañados nos han tenido!, principalmente la extrema izquierda (que son todos de izquierda), en cambio como nos ponen con la evangelización de América o la reconquista de España (que la niegan)
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